Barcelona España.- La Básilcia de la Sagrada Familia de Barcelona pasa este miércoles a encabezar el ránking de las iglesias más altas del mundo. Con la inauguración y bendición de la Torre de Jesucristo, este 10 de junio, fecha en la que se cumple el centenario de la muerte del creador del templo, el arquitecto y máximo representante del modernismo en España, Antoni Gaudí, la Sagrada Familia alcanza una altura máxima de 172,5 metros.
Este fue el límite marcado de forma estricta por Gaudí para que el templo quedara justo unos pocos metros por debajo de la montaña de Montjuïc, punto más alto de la ciudad condal. La idea que determinó esta decisión del arquitecto fue que no quería que su obra superara a la obra de Dios.
La Sagrada Familia se coloca a partir de ahora por delante de la Iglesia de Ulm en Alemania, de confesión luterana, que ostentaba el récord de altura desde que se completó su aguja -de 161,5 metros- en 1890. La Sagrada Familia supera también, en el terreno de la confesión católica, a la Basílica de Nuestra Señora de la Paz de Yamusukro, en Costa de Marfil, con 158 metros de altura.
Vista de la Sagrada Familia, con la Torre de Jesucristo, ya acabada, en el centro de las 18 torres que conforman la basílica / EP
La bendición del Papa, acto central del Año Gaudí
La visita del Papa León XIV y la misa mayor que oficiará en el templo, acompañada de su bendición, servirá para inaugurar en la tarde de este miércoles la torre central de la Basílica de la Sagrada Familia, obra cumbre del genio catalán.
La presencia del Papa en la última visita oficial a la peninsula, antes de partir hacia las Islas Canarias, convierte el evento en el acto central y más mediático del Año Gaudí, conformado por un amplio conjunto de actividades diseñadas para conmemorar el fallecimiento del arquitecto, su revolucionaria arquitectura y su legado universal.
Un legado que la UNESCO ha reconocido con la declaración de siete de sus obras como Patrimonio de la Humanidad: Parque Güell, Palacio Güell, Casa Milà (La Pedrera), Casa Vicens, fachada del Nacimiento y cripta de la Sagrada Familia, Casa Batlló y cripta de la Colonia Güell. Un volumen de obra con el máximo reconocimiento internacional considerado “insólito” para un sólo arquitecto.
El Año Gaudí arrancó en enero con un fuerte componente visual, mediante espectaculares proyecciones de luz sobre las fachadas modernistas obra del catalán y exposiciones inmersivas, para continuar hasta diciembre con diferentes exhibiciones, conciertos, congresos de arquitectura, festivales populares en la calle y hasta un musical.
Aunque, el momento cumbre de las celebraciones tiene lugar este mes de junio, con las solemnes celebraciones religiosas de este miércoles 10 de junio, el hito arquitectónico de la bendición de la Torre de Jesucristo y el homenaje floral en la tumba de Gaudí, situada en la cripta de la Sagrada Familia.
El Papa León XIV junto al obispo de Barcelona, Juan José Omella, tras su llegada a ciudad condal / EP
‘El arquitecto de Dios’
Los actos de este miércoles se consideran la cumbre del Año Gaudí debido a la profunda religiosidad del arquitecto, que evolucionó de ser un dandy de la alta burguesía catalana hasta convertirse en un devoto creyente, que consideraba su profesión casi como un sacerdocio, como un acto de alabanza a Dios.
La conversión de Gaudí, hasta el punto de ser popularmente conocido como “el arquitecto de Dios” e, incluso, encontrarse en la actualidad en proceso de beatificación, estuvo íntimamente relacionada con el encargo de la Sagrada Familia. Fue a partir de este momento, cuando comenzó su conversión a una vida ascética, presidida por el ayuno y la renuncia a los bienes terrenales.
A la edad de 31 años, en 1883, Gaudí se hizo cargo de las obras de la basílica, que había comenzado a construirse formalmente el 19 de marzo de 1882, día de San José, bajo la dirección del arquitecto diocesano, Francisco de Paula del Villar, que había proyectado la iglesia inicial en estilo neogótico convencional.
Tras fuertes discusiones con los promotores del templo, la Asociación de Devotos de San José, dimitió. Fue, entonces, cuando Gaudí asumió el encargo, rediseñó el proyecto por completo y lo convirtió en la obra maestra modernista que, por fin, 144 años después completa su estructura con la inauguración de la Torre de Jesucristo.
Exterior de la Sagrada Familia, sin público, en el inicio del confinamiento por la pandemia de 2020 / EP
Atropellado por un tranvía
Antoni Gaudí, natural de Reus, murió a la edad de 73 años en Barcelona a consecuencia del atropello que sufrió cuando cruzaba la Gran Vía de las Cortes Catalanas. El 7 de junio de 1926, un tranvía lo arrolló y dejó inconsciente sobre la calzada.
A esas alturas de su vida, el arquitecto se había convertido en un ermitaño, se encontraba volcado en cuerpo y alma en la construcción de la Sagrada Familia, donde incluso se había instalado para dormir, y metido en sus pensamientos no reparó en la llegada del tranvía.
Indocumentado y con el aspecto descuidado que había adquirido (vestía ropas viejas y se ataba los zapatos con cordeles), los transeúntes lo confundieron con un mendigo y, cuando se decidieron a ayudarlo, fue trasladado al Hospital de la Santa Cruz, centro para las clases desfavorecidas de Barcelona, donde recibió los cuidados básicos.
Mosén Gil Parés, capellán de la Sagrada Familia, lo reconoció entre las camillas comunes del hospital e intentó que se trasladara a una clínica privada, a lo que Gaudí se negó. Se cuenta que sostuvo su negativa afirmando: “Mi lugar está aquí, entre los pobres”.
Finalmente, falleció el 10 de junio a consecuencia de las gravísimas heridas que le había provocado el atropello, entre ellas una contusión cerebral y varias fracturas en las costillas. La muerte de Gaudí conmocionó a la ciudad condal y su entierro, multitudinario, se celebró con honores de Estado.
Interior de la Sagrada Familia durante una celebración religiosa / EP
La Sagrada Familia aún no está terminada
Con la inauguración de la Torre de Jesucristo, torre central y el mayor hito constructivo del templo, se da por terminada la estructura vertical de la Sagrada Familia y el conjunto de las 18 torres diseñadas por Gaudí. Aún así, el templo no está completamente finalizado al cien por cien. Para ello faltan aún varios años.
Los trabajos pendientes se relacionan con la Fachada de la Gloria, entrada principal del templo, y sus alrededores. Gaudí proyectó una escalinata monumental que pasa por encima de la calle Mallorca, lo que requiere de ciertas expropiaciones y derribo de algunos edificios colindantes. En esta misma fachada quedan aún por incluir una gran cantidad de estatuas, inscripciones y detalles simbólicos con los que Gaudí quiso representar el camino hacia Dios. Y, por último, falta la integración de la basílica en el entorno. Esto es, la reurbanización de los alrededores, accesos y plazas que deberían rodearlo.
Según la Junta Constructora de la Sagrada Familia, que ha ido modificando los plazos de finalización del templo, especialmente con el parón de la pandemia, la previsión del final definitivo de todos estos trabajos se sitúa entre 2030 y 2034.








































