Washington.- La promesa del presidente de EU, Donald Trump, de aprobar su versión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte fue anulada por la victoria demócrata en las elecciones intermedias; el partido de Barack Obama, que controlará la Cámara de Representantes desde enero, tiene todas las facultades para retener, modificar y/o revocar el acuerdo comercial con México y Canadá, que el magnate presumió como un logro personal.

Un artículo de The New York Times publicado ayer, analiza cómo los demócratas, “envalentonados por su triunfo electoral”, se negarán a firmar un acuerdo que no incluya cambios significativos que los líderes laborales electos exigen. “Implicaría reabrir las negociaciones con México”

“Trump hizo que pareciera que este fue un trato cerrado, pero queda un largo camino por recorrer”, dijo al Times el demócrata Bill Pascrell, quien será nombrado presidente del Subcomité de Comercio de la Cámara de Representantes.

De acuerdo con el diario neoyorquino, ratificar el nuevo Tratado Estados Unidos-México-Canadá (T-MEC) implicaría una votación en la Cámara baja que podría demorar hasta nueve meses o más, según cita a funcionarios del gobierno.

El motivo principal que llevaría a los demócratas a estropear el tan aclamado acuerdo de Trump radica, dice el NYT, en la preocupación por una disposición en el tratado que requiere que al menos 30 por ciento de la mano de obra utilizada para construir cada automóvil en México sea completada por trabajadores que ganan al menos 16 dólares por hora. Esa cantidad aumentará 40 por ciento para 2023; sin embargo, el salario de 16 dólares no está indexado a la inflación, lo que significa que el aumento se diluirá con el tiempo a medida que aumenten los precios.

“Estas acciones estaban destinadas a hacer que sea menos probable que los fabricantes de automóviles y otros fabricantes cambien los empleos estadounidenses hacia el sur para obtener mano de obra más barata. Pero los demócratas y sus aliados en la industria manufacturera, que se han mantenido neutrales con respecto al pacto, sostienen que los nuevos requisitos, si bien son una mejora, no van lo suficientemente lejos”, señala el diario.

De esta manera, los demócratas exigirán más detalles sobre cómo se aplicará el acuerdo y plantean dudas sobre si el punto de referencia de 16 dólares por hora para los trabajadores mexicanos, que es aproximadamente cuatro veces el salario típico para los trabajadores mexicanos, es lo suficientemente alto como para detener el flujo de empresas estadounidenses al sur de la frontera.

La representante demócrata, Nancy Pelosi, quien estaría al frente de la Cámara, dijo la semana pasada que “México tiene que aprobar una ley sobre los derechos laborales y esto no ha sucedido, ése es un predicado de este acuerdo. Lo más importante de todo son las disposiciones de aplicación en términos de trabajo”, señaló.

El líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, un republicano de Kentucky, y el presidente de la Cámara de Representantes, Paul D. Ryan, un republicano de Wisconsin, dijeron que no asumirán el acuerdo este año, aunque varios defensores del libre comercio en su partido les instaron a reconsiderar, por temor a lo que pudieran intentar los demócratas.

El líder de la mayoría republicana en el Senado, Patrick J. Toomey, tiene sus reservas sobre el acuerdo, cree que incluye demasiadas restricciones al libre comercio, pero advirtió a sus compañeros republicanos que entrar en una negociación prolongada con demócratas sería perder.

“Me sorprendería saber que Nancy Pelosi hará pasar al nuevo NAFTA, lo que sería una gran victoria para el presidente, su principal prioridad”, dijo.

ADMINISTRACIÓN OPTIMISTA

Según funcionarios de la Casa Blanca, tras las elecciones del 6 de noviembre, el representante comercial de EU, Robert E. Lighthizer, aseguró a Trump que podría vender el acuerdo a los demócratas.

“Estamos seguros de que el Congreso aprobará USMCA”, dijo Jeff Emerson, portavoz del representante comercial de EU, en referencia al acuerdo.

“Desde el principio, Lighthizer ha trabajado en estrecha colaboración con los demócratas y los republicanos en la Cámara de Representantes y el Senado en la renegociación de este acuerdo”, dijo.

“Es un acuerdo equilibrado con disposiciones sólidas que beneficiarán a las empresas y trabajadores de Estados Unidos. Y que goza de un amplio apoyo entre las partes interesadas clave”, agregó Emerson.

Con información de La Razón

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