Fuente: Infobae.- Las investigaciones coordinadas por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) han confirmado la capacidad de ciertas plantas para repeler alacranes gracias a sus metabolitos secundarios.

La lavanda es reconocida por su alta concentración de linalool y acetato de linalilo, compuestos que interfieren con los receptores olfativos de los alacranes.

Según estudios experimentales, la presencia de esta planta en entradas, ventanas y zonas de tránsito puede reducir de forma considerable la probabilidad de ingreso de escorpiones al hogar.

Además, su cultivo es sencillo y demanda poco mantenimiento, siempre que se garantice un suelo bien drenado y exposición solar directa.

La menta, por su parte, libera mentol y mentona en grandes cantidades, lo que produce un ambiente hostil para los alacranes.

Las hojas frescas pueden machacarse y colocarse en puntos estratégicos de la vivienda para potenciar el efecto disuasorio.

El cultivo de menta requiere humedad constante y es recomendable mantenerla en macetas para evitar su propagación descontrolada.

La ruda, tradicionalmente empleada en la medicina popular, emite una mezcla de aceites esenciales y furanocumarinas que resultan especialmente repulsivas para los alacranes.

Su resistencia y capacidad de adaptación a suelos pobres la hacen una opción viable en climas soleados. Es importante manipularla con precaución y guantes, debido a la posibilidad de reacciones cutáneas tras el contacto con su savia.

La Secretaría de Salud insiste en que la presencia de plantas repelentes debe integrarse a un protocolo de bioseguridad más amplio.

Las acciones prioritarias incluyen el sellado de todas las fisuras en muros, pisos y techos, la instalación de mosquiteros y burletes, y el retiro de materiales de desecho en patios y alrededores.

Estas barreras físicas, sumadas al control de plagas menores que sirven de alimento a los alacranes, constituyen la base de la prevención.

El monitoreo nocturno mediante linternas de luz ultravioleta también forma parte de las recomendaciones oficiales, ya que permite detectar la presencia de escorpiones en zonas de difícil acceso.

El empleo de estas herramientas debe acompañarse de una recolección cuidadosa para no exponer a los habitantes del inmueble.

En caso de picadura, la atención debe ser inmediata y en un centro de salud. El uso de remedios caseros está completamente contraindicado: solo el tratamiento médico especializado, con la administración de suero antialacrán, garantiza una recuperación sin secuelas.