Bucarest.- Su nombre es Ina, y su historia empieza en el zoo donde ha vivido los últimos 20 años. A pesar de la buena noticia de su liberación, los responsables del santuario donde ha sido trasladado aseguran que, en su cabeza, sigue ‘atrapado’ en una jaula imaginaria.

Ina ha vivido durante 20 años en un espacio muy reducido junto con su hermana, una osa llamada Anca. En el zoológico de Piatra Neamț, en Rumanía, tan solo contaban con una guarida, con una piscina y con una jaula más pequeña de lo que requiere un oso. Por tanto, durante dos décadas el animal no solo no ha contado con un entorno que le permitiera desarrollarse, sino que además lo ha tenido que compartir.

La historia la ha contado el santuario de osos Zarnesti, a donde Ina ha sido trasladado después de numerosas denuncias de la Asociación “Millones de Amigos”, que finalmente ha contado con el apoyo de la Guardia Nacional Ambiental.

“Cuando vayas a un zoológico que tiene pequeños espacios para los animales, recuerda los movimientos de Ina. Su mente permanece atrapada en una jaula imaginaria, la misma que la mantuvo cautiva durante 20 años. Esta es la imagen del trauma que a veces nunca se cura”, ha publicado en su cuenta el refugio de Rumanía.

Ahora cuenta con árboles, su propia piscina y su guarida para resguardarse, pero probablemente le llevará un largo periodo de tiempo recuperarse.

Con información de Telecinco

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