Ciudad de México. Fuente: El Heraldo. – En lo profundo de las sierras mexicanassoldados han reportado encuentros con figuras femeninas enigmáticas que parecen surgir de la nada. Las describen como mujeres vestidas de blanco, rodeadas de niebla, que los guían… o los desvían. Algunos las llaman brujas, pero en los pueblos cercanos se les conoce como las guardianas del bosque.

Los testigos describen una misma secuencia: un soldado se separa, su linterna parpadea y se apaga; segundos después, las radios se llenan de estática y voces apenas audibles, entre risas sutiles y viento frío. Se dice que, al llegar al punto, el grupo solo encuentra un fusil tirado o, en casos más siniestros, su casco y arma colgados en una rama, como si una entidad quisiera dejar una marca.

Los soldados comenzaron a hablar de las Guardianas de la Sierra, figuras femeninas que se movían entre los árboles como sombras. Algunos las consideran

brujas

Otros espíritus protectores del monte que rechazan toda presencia armada. El miedo creció tanto que un teniente recurrió a un curandero local, quien recomendó poner sal en los talones de las botas y hacer oraciones específicas. Sorprendentemente, las desapariciones cesaron o, al menos, disminuyeron. Pero el respeto por la zona quedó grabado en todos. Lo más inquietante es que los reportes no se detuvieron ahí. Tiempo después, durante una

operación militar

en la Sierra de Lobos, Guanajuato, un pelotón enfrentó algo aún más escalofriante. Al internarse en un claro tras escuchar gritos distorsionados, fueron emboscados por criaturas humanoides de más de dos metros, piel grisácea, ojos rojos brillantes y garras afiladas. El ataque fue tan brutal como inexplicable:

soldados

heridos, radios inutilizadas, municiones que fallaban, y cuerpos cayendo sin que se viera de dónde venía el golpe.