Ciudad de México. (Erizos).- Para nadie es secreto que la alimentación que ofrece la CDMX no es precisamente sana. Esto es el pan de todos los días, pero el gobierno cree que limitarle estas comidas y poner a dieta a los policías es una buena estrategia para disminuir la corrupción que nos lastima a diario.

Según las autoridades de nuestra hermosa ciudad, la policía de la capital debe su corrupción y su falta de profesionalismo porque no hay comida que alcance, ni comida que les haga bien. Esto, por supuesto, según una secuencia lógica de hechos desafortunados, deriva en que los policías pidan mordidas en la calle, ¿no?

Pareciera que el sobrepeso de muchos de los elementos policíacos se debe a que no se aguantan en el alma sus ganas de cometer un delito y extorsionar o recibir sobornos por parte de los ciudadanos, por lo que para detener las “mordidas”, nos los van a poner a dieta.

Y sí, suena a ser una tontería, y lo es, pero no para la gente de la que depende el futuro del país. El encargado de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la CDMX aseguró que los policías requieren de sus comidas durante el servicio y es su responsabilidad dárselas, pero no siempre se puede.

Y es que cada policarpio tiene derecho a tres comidas diarias por turno, pero a veces se acaba o no están chidas y pues mejor se van por la garnacha allá afuera. Esto, según el mismo sujeto meco, es lo que hace que terminen extorsionando gente para juntar para sus chescos y sus tacos, y además se llevan kilos de más en cada ocasión.

Así que la solución para todos nuestros problemas es poner a dieta a los policías. Así, ya no tendrán que salir a la calle por comida más rica pero menos nutritiva, lo que evitaría que tengan que conseguir para comprarse esas garnachas, lo que evitaría que reciban mordidas, lo que evitaría la corrupción y haría de México el reino prometido.

Ojalá que la vida fuera tan fácil, aunque parece que sí lo es. Por lo tanto, la siguiente vez que veas a un policía a punto de cometer un acto de corrupción, no dudes en darle una lechuga o unas zanahorias a cambio.