Washington, D.C.— La administración del presidente Donald Trump acusó a China de utilizar a México y otros países como plataformas para evadir o reducir el impacto de los aranceles impuestos por Estados Unidos a productos de origen chino, mediante operaciones de manufactura y ensamblaje realizadas fuera del territorio asiático.
La denuncia está contenida en un informe de la Oficina de Comercio y Manufactura de la Casa Blanca, titulado The Great Transshipment Scam, que puede traducirse como “La gran estafa del transbordo” o “La gran estafa de la triangulación comercial”.
De acuerdo con el documento, una de las prácticas señaladas consiste en enviar productos fabricados en China a un tercer país para realizarles modificaciones, procesos de manufactura o el montaje final. Posteriormente, estos artículos pueden ser exportados a Estados Unidos bajo la denominación de origen del país donde se completó el proceso.
La Casa Blanca sostiene que este mecanismo permite que mercancías originalmente producidas en China ingresen al mercado estadounidense evitando, total o parcialmente, los aranceles aplicados directamente a las importaciones chinas.
México, entre los países señalados
México aparece entre las naciones que, de acuerdo con el informe estadounidense, son utilizadas dentro de estas cadenas de suministro diversificadas. La preocupación de Washington se centra particularmente en aquellos casos en los que el proceso realizado en un tercer país no sería suficiente para modificar sustancialmente el origen de la mercancía.
La administración Trump sostiene que el fenómeno no se limita a México. En el informe también aparecen la Unión Europea, Taiwán, India, Japón, Corea del Sur y Vietnam, identificados dentro de las economías consideradas como importantes participantes de cadenas de suministro diversificadas.
Según la Casa Blanca, estas redes comerciales permiten a empresas modificar sus rutas de producción y exportación para disminuir la exposición a las medidas arancelarias estadounidenses.
El “montaje final” bajo la lupa
Uno de los mecanismos descritos en el reporte consiste en trasladar determinados componentes o productos desde China hacia otro país, donde se realiza el ensamblaje final antes de enviarlos a Estados Unidos.
El gobierno estadounidense advierte que, cuando ese procedimiento no representa una transformación sustancial del producto, podría utilizarse para ocultar su verdadero origen y evitar las tarifas comerciales correspondientes.
La administración de Trump considera que estas prácticas representan un desafío para su política comercial, cuyo objetivo es reducir la dependencia de Estados Unidos respecto de las cadenas de suministro vinculadas con China y proteger a los fabricantes estadounidenses.
El reporte también plantea que el problema del llamado transshipment —transbordo o triangulación comercial— requiere una mayor vigilancia sobre las cadenas internacionales de producción y sobre el origen real de las mercancías que ingresan al mercado estadounidense.
Una disputa que alcanza a México
Las acusaciones colocan nuevamente a México en el centro de la discusión comercial entre Washington y Beijing. La cercanía geográfica con Estados Unidos, el T-MEC y la creciente integración de las cadenas productivas de América del Norte han convertido al país en un destino atractivo para inversiones y procesos de manufactura.
Sin embargo, para Washington existe una diferencia entre una inversión productiva genuina en México y la utilización del territorio mexicano únicamente para realizar operaciones mínimas de ensamblaje que permitan cambiar la apariencia del origen de una mercancía.
El señalamiento de la Casa Blanca podría generar mayor escrutinio sobre las empresas que importan componentes provenientes de China, realizan procesos de manufactura en México y posteriormente exportan sus productos a Estados Unidos.
Por ahora, el informe representa la posición y las acusaciones de la administración estadounidense, por lo que la determinación de si una operación concreta constituye evasión arancelaria depende de las reglas de origen aplicables, las investigaciones de las autoridades y las características específicas de cada producto.
La disputa evidencia, además, cómo la guerra comercial entre Estados Unidos y China ha dejado de limitarse al intercambio directo entre ambas potencias y comienza a repercutir cada vez más en países que forman parte de las cadenas globales de suministro.









































