Ciudad de México.- Hoy Zendaya es una de las mujeres más observadas en las alfombras rojas del mundo. Sus vestidos, accesorios y transformaciones de imagen son analizados al detalle y, con cada aparición, la actriz ha demostrado que la moda puede convertirse en una auténtica extensión de un personaje.

Sin embargo, hubo un momento en el que algunas de las casas de lujo más importantes del planeta simplemente no quisieron vestirla.

Y lo más curioso es que, según ha contado su estilista Law Roach, esas marcas que alguna vez le cerraron la puerta ahora forman parte de una historia que demuestra cuánto puede cambiar la industria cuando una estrella consigue conquistarla.

Las cinco marcas que rechazaron a Zendaya

Law Roach comenzó a trabajar con Zendaya cuando ella tenía apenas 14 años. En aquel entonces, la actriz todavía estaba dando sus primeros pasos en la industria y conseguir prendas de las grandes firmas de moda no era una tarea sencilla.

Roach recordó que intentó acercarse a cinco de las casas de lujo más reconocidas:

Chanel, Saint Laurent, Dior, Gucci y Valentino.

La respuesta, de acuerdo con el estilista, fue negativa en los cinco casos.

Algunas firmas incluso le sugirieron que volviera a intentarlo al año siguiente, mientras que otras consideraban que Zendaya todavía era demasiado joven e inexperta o simplemente no se encontraba entre las celebridades prioritarias para vestir en ese momento.

Para una joven actriz que comenzaba a construir su carrera, aquellos “no” pudieron haber significado una enorme barrera.

Pero Zendaya y Roach decidieron hacer algo diferente: construir su propio camino dentro de la moda.

Del rechazo a convertirse en referente

Con el paso de los años, Zendaya comenzó a llamar la atención no solamente por sus actuaciones, sino también por la manera en que utilizaba la moda para contar historias.

Sus apariciones durante las promociones de Spider-Man y Dune: Part Two se convirtieron en auténticos acontecimientos. Cada vestido parecía tener un propósito y cada elección estaba cuidadosamente relacionada con el universo de las películas que promocionaba.

La actriz dejó de ser simplemente una celebridad que llevaba ropa de diseñador y comenzó a convertirse en una figura capaz de transformar un look en un momento cultural.

Y ahí ocurrió el cambio.

La misma industria que alguna vez consideró que Zendaya no tenía suficiente experiencia comenzó a verla de otra manera.

Hoy, la actriz es considerada una de las grandes referencias de estilo de su generación y sus apariciones en las alfombras rojas son esperadas prácticamente como si fueran parte del espectáculo.

La lección detrás de los cinco “no”

La historia también habla de algo que ocurre constantemente en Hollywood y en el mundo de la moda: las puertas que hoy parecen imposibles de abrir pueden terminar siendo irrelevantes cuando alguien consigue demostrar su propio valor.

Zendaya no necesitó comenzar vistiendo las firmas más importantes para convertirse en un referente.

Primero construyó su identidad.

Después llegaron las grandes casas de moda.

Y quizá esa sea la parte más interesante de esta historia: las marcas que alguna vez dijeron que no a Zendaya no pudieron evitar que ella se convirtiera en una de las mujeres cuya forma de vestir define, hoy, buena parte de la conversación sobre moda. Hoy, ella no usa ninguna de las firmas en sus alfombras rojas del mundo, no usa ninguna de esas marcas y su diseñador de imagen recientemente recordó que no tienen pensando usarlas en un futuro cercano.

Porque algunas veces un rechazo no es el final de una historia.