Celaya, Gto., por: Redacción.- Con un graffiti negro y uno blanco fue pintada la fachada de la Casa del Diezmo, un inmueble histórico que data de hace más de 100 años y que está protegido por el Instituto Nacional de Antropología e Historia.

El Cronista de Celaya, Fernando Amate Zúñiga, hizo un llamado a respectar el patrimonio luego de que en los últimos meses han graffiteado inmuebles históricos como también ocurrió con el Puente Tresguerras o el Puente de las Monas.

“Es un problema social que tiene muchas aristas y que hay que atacar, acabamos de conmemorar el aniversario luctuoso de Francisco Eduardo Tresguerras, y señalaba que la mejor manera de honrar su memoria es conservando y protegiendo nuestro patrimonio”.

El Cronista señaló que no hay presupuesto que alcance para corregir estos daños dado que requieren un tratamiento especial.

“Hace un par de meses pintarrajearon la fachada de la casa del diezmo un inmueble histórico y catalogado que sufrió el vandalismo, para remozarlos no se trata de ir a la tienda de la esquina a comprar pintura y un rodillo, requieren una intervención especial por ser inmuebles catalogados por el INAH y sus procedimientos son laboriosos”.

“No hay presupuesto que alcance que sea suficiente para cuidar nuestros bienes inmuebles”.

El artículo 64 del Bando de Policía y Buen Gobierno sanciona este tipo de pintas, aunque casi nunca hay detenidos.

Dicho artículo señala que: “Las infracciones contra el orden público y la paz social, son las siguientes y en el inciso I expone: “Arrojar a las personas o a sus bienes cualquier objeto, líquido o sustancia que los mojen, ensucien o dañen”.

El Cronista señaló que sobre todo falta valores y orden desde la familia para evitar este tipo de daños.

“Hay muchas motivaciones (para hacer estas pintas): la rebeldía juvenil, las conductas violentas tienen muchos resortes que las hacen emerger pero también está la falta de valores y una falta de control en el seno familiar por parte de los adultos con respecto a los hijos”.

La Casa del Diezmo es una de las obras de arquitectura civil más importantes y bellas de la ciudad. Este inmueble histórico ostenta una arquitectura de fines de siglo XVII, de estilo barroco.

Fue construida por el soldado que viniera con Hernán Cortes, Hernán Pérez Bocanegra, que fue también escribano al terminar la conquista.

En 1543 se convierte en el primer encomendero de la región y construye una casa granero en lo que era el Natahí, habitando en Celaya antes de su fundación oficial.

La familia compra el título de marqués en el año de 1616 y decide remodelar la casa para hacerla más cómoda. Ahí, se hacía la recaudación del Diezmo que se la pagaba a la Iglesia.

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