Culiacán, Sinaloa.— Vestidos en su mayoría de blanco y con un mismo reclamo: vivir sin miedo, con seguridad y dignidad, miles de personas participaron este domingo en la “Marcha por la Paz, Ponte de Pie en Sinaloa”, realizada en Culiacán al cumplirse dos años del inicio de una de las etapas más violentas que ha enfrentado el estado en tiempos recientes.

La movilización fue convocada por familiares de personas asesinadas y desaparecidas, empresarios afiliados a la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), productores agrícolas y organizaciones sociales, quienes salieron a las calles para exigir a las autoridades un alto a la violencia y condiciones que permitan a la población recuperar su tranquilidad.

Antes de que comenzara la marcha, el obispo de la Diócesis de Culiacán, José de Jesús Herrera Quiñones, ofició una misa a las 7:00 de la mañana sobre la avenida Álvaro Obregón, uno de los principales puntos de concentración de la jornada.

Durante la protesta, las familias de víctimas colocaron en el centro de sus demandas la necesidad de que las autoridades esclarezcan los asesinatos y desapariciones, además de garantizar condiciones de seguridad para quienes viven y trabajan en Sinaloa.

Dos años de una crisis que cambió la vida en Sinaloa

La movilización ocurre cuando se cumplen aproximadamente dos años del inicio de la crisis de seguridad que golpea a Sinaloa y que está relacionada con la confrontación entre las principales facciones del Cártel de Sinaloa, conocidas como Los Chapitos y La Mayiza, esta última vinculada con la estructura de Ismael “El Mayo” Zambada.

El conflicto se hizo visible a partir de septiembre de 2024, después de la captura y traslado a Estados Unidos de Ismael “El Mayo” Zambada y de Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, en julio de ese año.

A partir de entonces, Culiacán y distintos municipios sinaloenses han registrado enfrentamientos, asesinatos, desapariciones, bloqueos, ataques y episodios de violencia que han alterado la vida cotidiana de miles de habitantes.

La disputa entre ambas facciones también ha provocado cierres de negocios, suspensión de actividades escolares y afectaciones a sectores productivos, además de generar temor entre comerciantes, trabajadores, estudiantes y familias.

Aunque las autoridades han desplegado operativos de seguridad y fuerzas federales y estatales para contener la violencia, el reclamo de distintos sectores sociales persiste ante la continuidad de los hechos delictivos y la percepción de inseguridad.

“Queremos vivir en paz”

Con pancartas, mensajes y consignas, los participantes de la marcha demandaron recuperar las calles y que la seguridad deje de ser una preocupación cotidiana.

La movilización también representó un espacio para que las familias de víctimas hicieran visibles los rostros y nombres de quienes han sido asesinados o permanecen desaparecidos en medio de la crisis.

El mensaje de los manifestantes fue directo: Sinaloa quiere vivir sin temor y con dignidad.

La “Marcha por la Paz, Ponte de Pie en Sinaloa” se convirtió así en una expresión ciudadana frente a dos años de violencia, pero también en un llamado a las autoridades para fortalecer las acciones de seguridad, combatir a los grupos criminales y garantizar justicia para las víctimas.

Mientras la disputa entre las facciones del Cártel de Sinaloa continúa generando consecuencias en diferentes regiones del estado, miles de ciudadanos decidieron salir a las calles para dejar claro que la violencia no puede convertirse en parte de la normalidad.