Salamanca, Guanajuato.— En el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desaparición, el DIF Municipal de Salamanca realizó una actividad dirigida a madres buscadoras en la que fueron entregados pasteles decorados con los rostros de personas desaparecidas del municipio.

La actividad fue encabezada por la presidenta del DIF Municipal, Eugenia Martínez, quien calificó la iniciativa como una “hermosa y significativa muestra gastronómica”.

De acuerdo con las cifras referidas durante la actividad, Salamanca cuenta con 305 personas desaparecidas, mientras que en el estado de Guanajuato el registro supera los 5 mil 600 casos. La dimensión de estas cifras refleja una problemática que ha impactado de manera directa a cientos de familias que continúan buscando a sus seres queridos.

La decisión de utilizar las fotografías de personas desaparecidas en los pasteles generó cuestionamientos debido al significado que tienen esas imágenes para las familias. Para las madres buscadoras, los rostros representan a personas ausentes cuyos casos permanecen abiertos y cuya búsqueda continúa.

La actividad ocurrió además en un contexto particularmente sensible para Salamanca. Hace cuatro meses fueron asesinadas dos mujeres buscadoras pertenecientes al mismo colectivo, en hechos registrados en pleno centro del municipio. Sus homicidios pusieron nuevamente sobre la mesa los riesgos y la vulnerabilidad que enfrentan quienes participan en labores de búsqueda.

El DIF municipal presentó la elaboración de los pasteles como una manera de acompañar y reconocer a las madres buscadoras durante una fecha dedicada a visibilizar a las víctimas de desaparición. Sin embargo, la utilización de los rostros en un alimento abrió un debate sobre las formas en que las instituciones deben abordar la memoria de las personas desaparecidas y el dolor de sus familias.

Mientras las autoridades realizan acciones de acompañamiento, los colectivos de búsqueda mantienen como principal demanda la localización de sus seres queridos, así como verdad, justicia y garantías de seguridad para quienes participan en estas labores.

La polémica pone de manifiesto la necesidad de que cualquier iniciativa relacionada con las personas desaparecidas considere no sólo su carácter simbólico, sino también el impacto que puede tener en las familias que llevan años enfrentando la incertidumbre.

En un estado con más de 5 mil 600 personas desaparecidas, y particularmente en un municipio como Salamanca, donde se contabilizan 305 casos, la discusión sobre cómo preservar y dignificar la memoria de las víctimas permanece abierta.