Celaya, Gto., por: Arlett Cárdenas.- Cientos de personas acuden a la Catedral de Celaya a dar el último adiós al Monseñor Benjamín Castillo Plascencia, Cuarto Obispo de la Diócesis de Celaya tras su fallecimiento ocurrido el pasado lunes un día antes de cumplir 52 años de servicio sacerdotal.
Sus funerales son realizados en le Catedral de Celaya en donde la noche del lunes el obispo Víctor Alejandro Aguilar Ledesma y fieles recibieron su cuerpo, ahí realizan rosarios y misas.
“Larga vida de servicio y un servicio caracterizado por la sencillez, la bondad y la simplicidad de su vida, nada complejo, un hombre transparente, sencillo y que supo disfrutar y vivir su vida sacerdotal”.



“Todavía al final de sus días lo veíamos tranquilo, platicador y aún con los dolores, si los tenía o no los tenía, poco los manifestaba”, expresó Monseñor Aguilar Ledesma.
Este miércoles a las 12 del medio se realizará la misa de exequias posteriormente sus restos serán colocados en un extremo del altar principal de la Catedral. Se prevé que asistan los fieles y sacerdotes de la Diócesis de Celaya y algunos de Tabasco donde también desempeñó su ministerio, así como sus familiares que arribaron procedentes de Jalisco.
El padre José Asunción Briones, quien desempeñó como su Vicario de Pastoral, expresó que siempre fue un hombre humilde.
“Podemos estar seguros de que él ha cumplido bien su misión. Y aunque nos duele porque ciertamente dejó una huella muy profunda pues entre nosotros, sin duda fue un hombre lleno de bondad, un hombre con mucha sencillez, con mucha humildad, con mucha humanidad. Yo creo que a todos nos ha dejado pues unas huellas y herencias también muy bonitas también de su persona. Y bueno, pues ciertamente nos duele su partida, nos lastima, pero también entendemos que es el ciclo de la vida que Dios ya lo llama para estar con él, para gozar de su presencia”, expresó el padre Asunción.
Y resaltó: “Fueron 11 años, a mí particularmente pues casi estuve trabajando con él, como su Vicario de Pastoral en la Diócesis. Entonces pues para mí yo tenía que estar muy cercano pues siempre con él. Me tocó ir a Tabasco a recibirlo también y a traerlo y trabajar con él. Yo creo que a todos, a todos tenemos un sentimiento de gratitud, sin duda, porque yo creo que su vida, su fe, su entrega, su sencillez, como he dicho, su bondad. Yo a veces le decía, le digo, señor, es que usted es muy bueno y piensa que todos somos buenos como usted, pero pues a lo mejor no somos, algunos no somos tan buenos. Y él decía, pues sí, dice, pero todos tenemos que ser buenos porque somos hijos de nuestro Padre Dios que es bueno y nos ha creado pues para la bondad. Entonces creo que él tenía unas bases cristianas muy sólidas, una espiritualidad muy bonita y como buen pastor creo que nos supo guiar, nos supo pastorear y supo conducir a la diócesis en estos 11 años que Dios le concedió estar aquí con nosotros”.
Monseñor Benjamín Castillo nació en Ixtlahuacán del Río, Jalisco, el 9 de septiembre de 1945, recibió su formación sacerdotal en el seminario de Guadalajara, y fue ordenado sacerdote el 14 de abril del 1974 y consagrado obispo el 8 de enero del 2000 como auxiliar de Guadalajara y en el 2003, XII obispo de Tabasco.
Su Santidad Benedicto XVI lo nombró IV obispo de Celaya, tomó posesión de la diócesis el 23 de junio de 2010 hasta el 12 de junio de 2021 que dejó el cargo y fue nombrado Obispo emérito de Celaya, a pesar de ello mantuvo una cercanía con la población de la Diócesis.








































