Celaya, Gto., por: Arlett Cárdenas.- La Señora Tere llegó temprano al panteón norte de Celaya a visitar la tumba de su hijo Miguel quien falleció hace 18 años.
Lavó el espacio, puso flores de cempasúchil, una veladora, también sus botanas favoritas y refrescos. Hoy se acercó a decirle que ella mientras viva siempre lo tendrá en su corazón y que aunque siente dolor por su prematura partida a los 33 años, no hay reproches, por la promesa que no pudo cumplir:
“Me decía Mamá si mi compadre la interna en un asilo voy y la saco, vendemos la casa y nos vamos lejos, y yo nunca le voy a dejar, y me dejó”.





Como ella miles de personas se acercaron este día de los fieles difuntos a los panteones a recordar a sus seres queridos y algunos de ellos incluso a platicar con ellos, seguros de que sus almas están de visita. Las tumbas tienen de todo: papel picado, juguetes, sal, agua, refrescos, flores, bebidas, y sobre todo mensajes de cariño.
María Guadalupe Cázares también fue de las primeras en llegar al panteón a poner flores a su madre Eva y su abuela, ambas partieron hace 50 años.
“Es un día muy grande recordándolas más de lo que ya las recuerdo… era muy buena gente, las vecinas todas la querían, con todas se llevaba muy bien, con las vecinas con su familia con todos se llevaba bien… yo digo que siempre mientras siga recordándolas uno, siempre están cerca de uno”.
Raúl Medrano no falla a la visita del 2 de noviembre a acercarse a sus seres queridos que ya han partido. Lleva flores a sus abuelos, sus padres, sus hermanos.
“Fue familia, fueron seres queridos que estuvieron con nosotros, siempre los tenemos en nuestros corazones y siempre se recuerdan, aunque no venga uno seguido, yo vengo casa año”.
Como lo dice Raúl, muchas familias hoy recuerdan más que nunca a quienes ya no están, pero también tienen esperanza en un reencuentro.
“Que nos cuiden, que algún día nos vamos a volver a reunir como en aquellos años que siempre nos juntábamos”.









































